Cómo hacer las cosas bien y no el ridículo

El Comercio, 4 de octubre del 2020

Hay muchas personas que piensan que Oviedo solo tiene el pequeño tramo de carril bici en el Parque de los Patos. Eso es falso, hay otros dos kilómetros que unen La Monxina con La Corredora, realizados durante el primer año del mandato pasado. Quien piense que lo hago para sacar pecho de esa obra se sorprenderá cuando vea que no tengo reparo en admitir que el proyecto fue planificado durante la anterior época del PP.

Era una de las obras que Agustín Caunedo no había conseguido poner en marcha antes de perder la alcaldía y, casualmente, una obra financiada con fondos europeos. No era un proyecto de nuestro Gobierno Municipal, pero se hizo. Para nuestro Gobierno esto era un tema de responsabilidad, de ser conscientes de que una simple obra para dos kilómetros de carril bici a la administración le lleva años. Cambiarlo, o dejarlo en un cajón, causaría años de retraso y peligraría su ejecución.

En nuestros años de gobierno se diseñó un Plan de Movilidad Urbano Sostenible. Un plan bastante ambicioso a treinta años, como el que su día diseñaron el resto de ciudades europeas, desde Ámsterdam, Copenhague, Pontevedra o Vitoria. Era un primer paso hacia un modelo de ciudad sostenible, con menos contaminación y más segura y saludable.

En este plan se establecía por primera vez el diseño de una red de carriles bici para la ciudad. Sentaba las bases para establecer las inversiones, año a año, década a década, sin importar el signo político que ostentara el bastón de mando. Hacer una red de carriles-bici, reales, útiles, dado el coste en inversiones que supone, depende de un esfuerzo continuado y con un proyecto claro. Las transformaciones urbanas no pueden estar supeditadas a egos y estrategias electoralistas de los políticos.

El diseño de una red de carriles-bici para Oviedo es fácilmente comprensible. En Oviedo más del 80% de la gente que va en coche lo hace desde la periferia al centro y hace recorridos menores a los 2 kilómetros. El objetivo de un plan serio es que parte de esas personas, dándoles una alternativa directa y segura, cambien su modo de desplazamiento diario del coche a la bicicleta. Es la misma idea exitosa que transformaron en realidad hace 50 años muchas ciudades europeas, muchas de las cuales, por cierto, con mayores desniveles y peor climatología que la nuestra.

En Oviedo se plantearon cuatro grandes ejes prioritarios para dar servicio a los principales barrios de la ciudad y conectarlos entre sí y con el centro. Los carriles nacerían en Lugones, San Claudio, El Cristo y Colloto y se planteó empezar por este último. Dos proyectos, el Bulevar de Santuyano y otro que usaría la antigua vía del tren, unirían Oviedo y Colloto con una vía para ciclistas. Se escogió por ser el más asequible, el más rápido de hacer: se disponía del suelo público y se tenían los fondos europeos para poder ejecutar la obra. En conjunto suponía una de las mayores transformaciones urbanas de la historia de la ciudad. Pero, por desgracia, al igual que el carril bici de Caunedo, las elecciones impidieron iniciar las obras, y en el caso de la conexión Colloto-Centro, el sectarismo partidista de PP y Ciudadanos truncó su continuidad.

La falta de responsabilidad de los nuevos gobernantes de Ovieo ha llevado a la ciudad a renunciar a hacer esa red de carriles bici. Creo que aún tienen tiempo de rectificar y les animo a que dejen de lado esta sin razón. Que empiecen a ejecutar los ejes vertebradores de la movilidad sostenible del futuro. Si quieren satisfacer algún tipo de necesidad infantil, o cálculo de mercadotecnia electoral, de vender un proyecto como suyo (lo que se conoce como “ponerse medallas”), pueden proyectar alguno de los otros tres ejes principales. El que pasa por la Florida, el de la Corredoria o el de las Universidades (en el cual ya está incluido parte del trazado en el proyecto del antiguo HUCA), pero lo que me parece ridículo e inadmisible es perder millones de euros europeos por pataletas.

Animo a Alfredo Canteli y a Nacho Cuesta a que continúen con el proyecto del Bulevar y del eje ciclista hasta Colloto. Que hagan algo provechoso y se dejen de improvisar, de pintar y despintar supuestos carriles bicis por las aceras, que no tienen ni rumbo ni sentido. Que dejen de poner en riesgo y de enfrentar a peatones y ciclistas. Que se dejen asesorar por los expertos contratados y los colectivos de ciclistas. Que dejen de mentir, porque es indecente el derrochar miles de euros en mitad de una pandemia en proyectos ridículos, sin continuidad, para sacarse una foto y borrarlos al día siguiente y mientras tanto decir que no hay dinero para que los niños puedan comer en los colegios o para las organizaciones que atienden a los más necesitados.

 

Ignacio Fernández del Páramo