La UE no apoyará con fondos el “tobogán” sobre la Y

  • El bipartito apuesta por la segregación urbana con la construcción del tobogán del Bulevar.
  • Del Páramo insiste en que la UE no apoyará con fondos este tipo de construcciones que van contra los principios de la movilidad sostenible.

La pasarela, o tobogán, que plantea el concejal de Urbanismo, Nacho Cuesta, es un nuevo despilfarro, o un nuevo intento de segregación urbana, al ir en contra de los principios de la movilidad sostenible y de los principios de los fondos EDUSI.

Nacho del Páramo afirma que los fondos son “para reducir las emisiones de CO2 y, por lo tanto, el número de vehículos que entran en la ciudad de Uviéu. No son para poner facilidades a estos vehículos. Por este motivo es muy difícil que la UE financie este tipo de actuaciones y tengamos que acabar poniendo de nuestro bolsillo el dinero tanto para el proyecto como para su ejecución”.

Del Páramo señala que “no es difícil encontrar propuestas que está financiando ahora mismo la UE de estos fondos EDUSI para eliminar este tipo de infraestructuras: sustituir viaductos para peatones y transformarlos en pasos de peatones y pasos de cebra. Por lo tanto no solo terminaremos pagando la pasarela de nuestro bolsillo, también tendremos que pagar el derribo de la misma a corto plazo el día que se quieran hacer obras en pro de una movilidad sostenible”.

Por otro lado, la creación de esta pasarela no resuelve el problema de segregación y la fractura urbana sigue, que es lo que quiere conseguir el equipo de gobierno de Canteli: quieren facilitar la entrada de vehículos hasta el centro, y principalmente hasta el centro comercial situado más adelante. No les importa, para ello, sacrificar la salud de los vecinos de Ventanielles, Pumarín, Teatinos, La Monxina o La Corredoria. Para el bipartito los vecinos y vecinas de estos barrios no merecen la misma consideración que los vecinos de otras zonas de la ciudad a los cuales les prometen peatonalizaciones y otros elementos que sí van en pro de una mejor calidad de vida.

“Estamos ante un clarísimo ejemplo de segregación urbana, de clasismo urbano y de desvío de fondos europeos para evitar que se puedan solucionar unos problemas de unos barrios afectados desde hace décadas por una infraestructura que es una antigua autopista que no debería seguir ahí”, concluye del Páramo.